Gerald y Sara Murphy y los Fitzgerald

Gerald (1888-1964) y Sara Murphy (1883-1975) fueron un rico matrimonio estadounidense que conocieron y trataron a los Fitzgerald, primero en Europa y después en Estados Unidos. Resultaron ser unos verdaderos amigos para los Fitzgerald.

Las dos parejas tuvieron una relación complicada. Los Murphy eran ricos. Sara era la que tenía fortuna. Su familia eran millonarios con varias empresas importantes, de lo mejor socialmente. Gerald, que quería ser pintor, era de clase media alta del mundo de la industria, pero sin medios. Se trasladaron a Europa en los años veinte, como muchos otros estadounidenses, buscando un ambiente de más libertad para su temperamento artístico, no por conveniencias económicas. En París conocieron a todo el mundillo artístico, por supuesto visitaron a Getrude Stein que los introdujo (como a todo el mundo) en todo su ambiente. Allí conocieron a Zelda y Scott con los que sintonizaron en su pasión por las fiestas.

Dicen que los Murphy pusieron de moda la Costa Azul en los años 20s al construirse la famosa «Villa América» en Cap d’Antibes. Los Fitzgerald alquilaron una casa cerca, donde Scott terminó de escribir «El gran Gatsby». Las fiestas de Villa América fueron legendarias. El comportamiento de los Fitzgerald también. En cuanto bebían perdían el control y sucedieron gran cantidad de percances, intentos de suicidio, situaciones ridículas, agresivas, peleas y destrozos.

Por su casa pasaron: los Fitzgerald, Hemingway, Cole Porter, Dorothy Parker, John Dos Pasos, Picasso, Jean Cocteau, Fernand Léger, Igor Stravinsky, y un largo ecétera.

Como mucho, los Murphy castigaban a los Fitzgerald con dos o tres semanas sin ser invitados, pero luego volvían. Circunstancia que no acabo de entender demasiado, porque si se portaban tan mal bastaba con no volverlos a invitar. Además era evidente que los Murphy sirvieron de inspiración (*) (donde no quedaban muy bien) para varios relatos, así como la novela «Suave es la noche» que se rehízo en parte por esa causa. Aquí hay datos que se nos escapan, para poder entender la situación.

Sin embargo, los Murphy a pesar de ser muy fiesteros, de ser estafados con frecuencia, de tener que pagar las juegas de los demás, eran una pareja bastante sensata que mantuvo su posición siempre. Además de tener una consideración hacia sus amigos fuera de toda duda.

Los Murphy tuvieron tres hijos de los que dos murieron de enfermedad (tuberculosis y meningitis en 1935 y 1937), ello provocó que volvieran a América y se reintegraran en su propio ambiente lejos de un mundo de diversión que quedaba muy lejos.

Con los años y a pesar de los roces mantuvieron el contacto, siguieron escribiéndose: Scott le pidió a Gerald que visitara a Zelda en el sanatorio y lo hizo. Y cuando Scott necesitó dinero para la universidad de su hija Scottie y todo el mundo se lo denegó, Gerald se lo prestó.

(*) Un viaje al extranjero (1930)

ver también libro: «Everybody Was So Young» -Gerald and Sara Murphy A Lost Generation Love Story- Amanda Vaill (1988) (no traducido al español)

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