Un viaje al extranjero (1930), F.S. Fitzgerald

«Un viaje al extranjero»

( One Trip Abroad )

relato aparecido en la revista The Saturday Evening Post (11 oct. 1930)

Francis Scott Fitzgerald

(Cuentos 2 – pp. 349 a 389)

 

Los Kelly, un matrimonio de ricos y jóvenes americanos, (que son claramente Gerald y Sara Murphy amigos de los Fitzgerald), se encuentran en Marruecos de turismo. De allí pasarán a Italia, Francia con París y la Costa Azul, etc.  En cada lugar esperan divertirse, como si divertirse fuera ser feliz y por lo tanto, sin darse cuenta de que es algo que escapa a su voluntad.

Tienen un hijo, como el que tiene un yate. Van haciendo amigos o conocidos entre toda la troupe de exiliados y de aristocracia venida a menos y sin dinero que circula por Europa. La pareja americana va pagando las facturas de la fantasía si no son desorbitadas. El marido sueña con pintar, ella con cantar, pero ni con dinero se obtiene el talento, si no existe.

Siempre han sido estafados, pero sufren una gran estafa humillante con el supuesto conde Chiki. Finalmente acaban en Suiza que es extrañamente un lugar parecido al purgatorio. Un lugar en el que esperas no se qué. En aquella época un internado escolar o un sanatorio. Los Kelly todavía no se han dado cuenta que van montados en un carrusel que les da vueltas en el mismo sitio.

Escrito en 1930, ya después del crack del 29. Nos presenta una visión desoladora y deprimente de lo que siempre se ha considerado turismo de calidad y aspiración deseable de toda persona con intención de viajar.  Cualquier intento de diversión real, felicidad o entretenimiento está condenado al fracaso, salvo emborracharse. Todo es pura fantasía mental, un velo de colorines a punto de caerse a pedazos.

Aunque está muy lejos de parecerse, y como autores están a años luz, me ha recordado bastante esos reportajes que hacía David Foster Wallace, sobre todo aquel del crucero, en el que consigue que nos horrorice la posibilidad de embarcarnos en un océano de mediocridad y mal gusto.

Beredice se corta el pelo (1920), F.S. Fitzgerald

portada de la publicación del relato original

«Beredice se corta el pelo»

(Bernice Bobs Her Hair)

relato aparecido en la revista The Saturday Evening Post (1 mayo 1920)

Francis Scott Fitzgerald

(Cuentos 1 – pp. 73 a 115)

Beredice está pasando unas vacaciones en casa de su prima Marjorie. Son dos chicas jóvenes muy distintas. Beredice es clásica y no encaja en el ambiente moderno de su prima. No entiende que el tipo de relaciones con los chicos ha cambiado: hay que ser sobre todo divertida y ocurrente.

Con desgana Marjorie la instruye en cómo debe de comportarse en las fiestas y hablar a los hombres para que se interesen por ella. Beredice finalmente le hace caso y comprueba cómo el sistema funciona. Incluso el pretendiente de Marjorie se rinde ante su simpatía. Pero eso es algo que Marjorie no está dispuesta a consentir y coloca a Beredice en una situación complicada cuando la obliga a cumplir la broma de cortarse el pelo como un chico.

Este es un relato que en apariencia es trivial: hay que ligar. Pero nos muestra de una forma sencilla y resumida las complicadas reglas del cortejo, de las amistades y de la superficialidad en las relaciones personales. Así como las contradicciones de comportamiento de la juventud en una época de cambio intenso.

El gominola (1920) – F.S. Fitzgerald

«El gominola»

(The Jelly-Bean )

relato aparecido en la revista Metropolitan Magazine (octubre 1920)

Francis Scott Fitzgerald

(Cuentos 1 – pp. 309 a 340)

Pequeña población al sur de Georgia. Años 20. Jim Powell es un Jelly-bean (gominola) que es una especie de insulto más o menos ofensivo o cariñoso dependiendo de la zona del Sureste de Estados Unidos en la que se utilice (seguramente en desuso hoy en día). Se refiere a una persona holgazana, un haragán.

» Gominola es el nombre que se da en toda la irredenta Confederación a quien pasa la vida conjugando el verbo haraganear en primera persona del singular: yo haraganeo, yo he haraganeado, yo haraganearé. (p.320)   «Jelly-bean» is the name throughout the undissolved Confederacy for one who spends his life conjugating the verb to idle in the first person singular—I am idling, I have idled, I will idle. «

Jim proviene de una antigua familia con muchas propiedades, pero ya no queda ninguna, ni siquiera parientes. Jim es retraído, tímido, insustancial y pobre. Sobrevive por pequeños trabajos y cierta habilidad en las mesas de juego con los dados. No se atreve ni a confraternizar con las chicas por miedo al ridículo, pero un día, un amigo de la escuela lo invita a una fiesta y le resulta imposible rechazar el ofrecimiento.

En la fiesta se mantiene apartado, pero hay una chica muy guapa y solicitada, que ya conoce de vista y le gusta, que se acerca a él para pedirle que la ayude a sacarse un chicle del zapato. Ello dará lugar a que se traten, hablen y simpaticen. La continuación de la velada le permitirá a Jim soñar en alguna clase de posibilidad futura y al día siguiente está decidido a buscar fortuna como sea, pero las últimas noticias lo devuelven a su realidad anterior.