Entrevista para el New York Post, 25 sept. 1936

En Septiembre de 1936, Michel Mok entrevistó a F. Scott Fitzgerald y su contenido apareció en el diario estadounidense «New York Post»

Es una entrevista muy interesante (que puede leerse reproducida por el diario «The Guardian»), que resulta esclarecedora por muchos motivos: primero porque es una persona desde fuera que retrata lo que ve en Scott; como se mueve, lo que hace, etc. y también por el contenido.  Así como muchas acotaciones sobre temas diversos.

Es evidente que por las fechas encuentra al autor en mal estado físico. Cuidado por una enfermera particular en un hotel. Más raro es que esté convaleciente, aparte de por todo lo suyo, de una fractura de hombro al haberse  por  tirado desde un trampolín de piscina de casi cinco metros.

Yo creo que lo más interesante es lo que cuenta de su padre, que ya he reproducido en «infancia«:

«Una serie de cosas le sucedieron a papá», dijo, con un brillo simulado. «Entonces papá se deprimió y comenzó a beber un poco».
_No quiso explicar qué «cosas» eran (periodista)
«Un golpe tras otro», dijo, «y finalmente algo se rompió».
____»Cuando era un niño de nueve años, mi padre transportaba espías a través del río. Cuando tenía 12 años sintió que la vida había terminado para él. Tan pronto como pudo, se fue al oeste, lo más lejos posible de las escenas de la guerra civil. Comenzó una fábrica de muebles de mimbre en St. Paul. Un pánico financiero en los años 90 lo golpeó y fracasó.
‘Regresamos al este y mi padre consiguió un trabajo como vendedor de jabón en Buffalo. Trabajó en esto durante algunos años. Una tarde, tenía 10 u 11 años, sonó el teléfono y mi madre contestó. No entendí lo que dijo pero sentí que el desastre nos había llegado. Mi madre, un poco antes, me había dado un cuarto para ir a nadar. Le devolví el dinero. Sabía que algo terrible había sucedido y pensé que no podía ahorrar el dinero ahora.
«Entonces comencé a rezar. ‘Querido Dios’, recé, ‘por favor, no nos dejes ir al hospicio (poorhouse); por favor, no nos dejes ir a la hospicio’. Poco tiempo después, mi padre llegó a casa. Tenía razón. Había perdido su trabajo.
«Esa mañana había salido como un hombre relativamente joven, un hombre lleno de fuerza, lleno de confianza. Volvió a casa esa noche, un hombre viejo, un hombre completamente quebrado. Había perdido su impulso esencial, su impecable propósito. Fue un fracaso el resto de sus días «.
«Oh», dijo, «recuerdo algo más. Recuerdo que cuando mi padre llegó a casa, mi madre me dijo:» Scott, dile algo a tu padre «. No sabía qué decir. Me acerqué a él y le pregunté: «Padre, ¿quién crees que será el próximo presidente?» Miró por la ventana. No movió un músculo. Luego dijo: «Creo que Taft lo hará».
«Mi padre perdió el control y yo perdí el control. Pero ahora estoy tratando de recuperarme. 

Actualmente este diario está considerado un tabloide desde que lo compró Rupert Murdoch. No era así en su trayectoria anterior desde su fundación en 1801.

F.S. Fitzgerald, biografía 2: Princeton

Princeton : Spires and Gargoyles or the towers and spires of Princeton *


1913 = Después de graduarse en la Newman School decidió quedarse en Nueva Jersey para estudiar en la Universidad de Princeton.

Esa fue una etapa importantísima en su vida que nunca olvidaría. Intentó ser jugador de fútbol americano, pero no era bastante alto (1,76 cm) ni tenía envergadura física. Su interés principal se concentró en los clubes intra universitarios de gran prestigio, que publicaban revistas y producían comedias musicales. Escribió para el Princeton Triangle Club y participó en otros.

Forjó dos amistades que le duraron toda la vida: Edmund Wilson y John Peale Bishop, escritores y futuros críticos.

Toda la etapa de su paso por la Universidad de Princeton tiene una importancia capital en la vida de Scott Fitzgerald que intentaré desgranar en detalle. Todo ello se basa en diferentes factores.

Scott idealiza desde el primer momento a la Universidad. Incluso antes de asistir. Hace sus cábalas entre las tres más importantes: Harvard, Yale y Princeton. Elige ésta última porque siente una afinidad con ella.

Todo ello está más en la imaginación de Scott que en la realidad. Llegó a la universidad con dificultades porque sus notas eran bajas, pero, como él mismo reconoce después, en 1913 no era demasiado difícil entrar. Con los años se impusieron muchas limitaciones por la enorme afluencia de estudiantes.

Su paso por la institución fue anodino, por no decir mediocre. De hecho no terminó los cuatro años reglamentarios con la excusa de la guerra o de lo que fuera. Malas calificaciones, nula simpatía con los profesores (por ambos lados), cierta dificultad de integración, no ya por su falta de pedigrí, sino por su habitual comportamiento confuso. «Raro» describirían después.

Sin embargo, fue el primero (¿?) en escribir sobre las peculiaridades internas que rigen el funcionamiento de este tipo de lugares que sirven más tarde como trampolín personal y de trayectoria profesional de cualquier tipo. Scott se dio cuenta enseguida que lo importante no era la propia universidad, sino la pertenencia a los clubes es lo que daba importancia y prestigio.  Princeton no era una universidad de «fraternidades» sino de clubes especializados en diferentes temas y subvencionados con generosidad por antiguos alumnos y donaciones. A la Universidad tampoco le entusiasmó verse reflejada o desnudada de esa forma en su novela «A este lado del paraíso», relatos e incluso un ensayo. No consiguió que su hija fuera admitida como estudiante, por mucho que lo intentó.

Durante bastantes años Princeton dio la espalda a uno de sus alumnos más famosos. Como si no hubiera existido. Incluso rechazaba el material escrito y fotográfico que podía custodiar. Eso fue cambiando con el tiempo y ahora resulta que gran parte del material disponible para estudios sobre el escritor debe de solicitarse el permiso a Princeton. Supongo que a pesar de todos los desaires a Scott le gustaría, porque él era así.

* «A este lado del paraíso»
Spires and Gargoyles =Agujas y gárgolas (libro primero-título del cap. 2)
the towers and spires of Princeton = torres y agujas de Princeton (frase del Libro 2-cap.final)

Notas:
___Evelyn Waugh (Reino Unido 1903-1966) escribió en 1945 “Retorno a Brideshead” (Brideshead Revisited) libro en el que describe el ambiente de Oxford desde una óptica parecida: un lugar donde se aprende poco, pero donde el prestigio y las amistades son el pilar de la vida futura.

El palacio de hielo (1920), F.S. Fitzgerald

«El palacio de hielo»

(The Ice Palace)

aparecido en la revista Saturday Evening Post (22 mayo 1920)

Francis Scott Fitzgerald

(Cuentos 1 – pp.119 a 162 )

 

Sally Carroll es una chica sureña encariñada con su ambiente pero que se ha enamorado de un chico del Norte,  Harry, un yanqui que estuvo de paso. Ella piensa seguirlo y casarse. Tiene sus dudas; por un lado la abulia del Sur la impulsa a desear actividad, pero por otro no está segura si se adaptará al Norte.

Sally viaja hacia su destino, estamos en invierno y hace mucho frío, pero Harry está ilusionado en mostrarle el Carnaval de Invierno con su Castillo de Hielo. A Sally todo lo que va viendo desde el tren le produce desolación. Después el contacto con las personas y el entorno familiar de Harry también es áspero y poco cordial. Ella intenta pensar que es una sensación pasajera y que se acostumbrará, pero las decepciones acerca de todo son constantes y en Harry no encuentra el apoyo que necesita.

Finalmente es llevada a la feria donde la atracción principal es un gran palacio de hielo que puede recorrerse por dentro. A pesar de la espectacularidad de la construcción Sally no está en su medio y además se pierde dentro, debido en parte a la insuficiente atención de su novio.

Sally no necesita más, vuelve corriendo al Sur.

Este cuento ejemplifica un tema que en ciertas épocas en Estados Unidos ha tenido su espacio: las diferencias entre el Norte y el Sur.